Prólogo

Para quienes se perdieron el prólogo de esta historia, aquí lo tienen nuevamente.

Ahora comienzo otra etapa. La gente dice que los cambios son buenos, no digo que no sea cierto; pero hay algunos que no los tenía planeados. Como este, por ejemplo.

Es necesario aprender a cerrar ciclos, en esta ocasión he sido obligada a hacerlo. Sé que a partir de ahora las cosas no serán como antes.

Sin darme cuenta he crecido, mucho más de lo que aparento. Sé que varias personas pueden ir y venir en vida; también sé que no puedo dedicarme completamente a alguien, al menos, no debo hacerlo otra vez.

Me han roto el corazón, que ironía, él está feliz latiendo, mientras que la tristeza entra por mi mente y se cuela por mi alma.

Tengo que aceptar cuando las cosas llegan a su fin, hasta ahora, nada ha demostrado ser eterno.

Se siente solo… Está vacío como mi departamento en este momento.

Me pregunto si volverá a pasar, ¿Cuándo? ¿Cómo? Y ¿Dónde?

Estoy segura de que sucederá, supongo que es inevitable. Algo que por ahora no quiero, es más, desearía que no pasara.

Recorro este lugar por última vez, subo las estrechas escaleras disfrutando de la sensación que me produce tocar el viejo barandal de madera.

Inconscientemente llego al pequeño estudio, aquella habitación que habíamos decorado juntos. Al fondo se alzaba hermosamente el paisaje que pinté por nuestro segundo aniversario.

El tapiz mostraba que anteriormente sobre él, hubo cientos de fotografías de distintos tamaños, que en estos momentos reposaban en el interior de una enorme caja.

Esta se encontraba en el medio del salón, me agache para levantarla. Con ella entre mis brazos caminé por el que había sido mi hogar, sentí ganas de llorar pero reprimí el llanto.

Recodé una canción que había escuchado hace algún tiempo, ahora podía oírla nítidamente, por alguna razón siempre relacionaba mi vida con alguna melodía.

Noté a lo lejos que mi mejor amiga que me llamaba. Respiré profundamente y me dirigí a la salida sin mirar atrás.

Escuchaba el eco de nuestras voces, la casa aparecía hecha de recuerdos. Tomé firmemente el picaporte y abrí la puerta. Saqué del bolsillo de mi chaqueta  la llave de la entrada principal y cerré.

Inmediatamente Chris me abrazó, sabía que lo necesitaba, no por nada somos como hermanas. Me preguntó si me encontraba bien, asentí. Tomó la caja y la metió en la parte trasera de su coche.

Caminé al vehículo sentándome en el lugar del copiloto, poniéndome el cinturón de seguridad. Le di en definitiva, la última mirada al edificio, que tenía un gran letrero que decía “Se vende”. Ya era tiempo de dejar todo atrás.

Aunque es difícil decir adiós…

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4 comentarios

Archivado bajo Ecuación de Amor

4 Respuestas a “Prólogo

  1. Me gusto mucho el prologo! Indica
    que el resto de la historia será
    igual de buena!!!

    Bueno ya sabes que me encanta
    como escribes!!! *-*

  2. Aww, qué bonito está el prólogo… Ahora seguiré leyendo todo lo demás :3

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