Sensaciones

Saludos a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien.

Ya ven, tengo abandonadísimo el blog, otra vez. Entre el rollo de la ley SOPA, ACTA y todas esas faramallas, que he vuelto a estar enferma y que entro a las 7 am todos los días a la escuela pues… solo voy armando mi novela :S

Pero bueno, por ahora vengo a presentar el proyecto de Adictos a la Escritura del mes de enero. Titulado Sensaciones, que consiste en redactar un texto describiendo las sensaciones que nos produjera cierto objeto, animal o idea; de una lista propuesta por los mismos miembros.

Para este proyecto he escogido la palabra Piedra aunque en mi texto a veces aparezca roca (por alguna razón me gusta más esa palabra), he tomado una foto también, aprovechando que ya tengo cámara *-* porque tomo esa materia. De momento me siento muy bien por el resultado que logré, aunque, como en la mayoría de los ejercicios; dudo si sea algo así lo que se espera…

Ojala lo disfruten y si tienen alguna opinión la compartan. (Para apreciar los detalles de la foto, den clic sobre ella).

Sensaciones

Por Esther Van Castle

En más de una ocasión he afirmado ser una piedra, pero ¿Qué es una piedra? Según el diccionario es una sustancia mineral más o menos dura y compacta que según sus características naturales se conserva en el tiempo sin perder su principal característica. Es una herramienta con la que los humanos construían desde el paleolítico…

Analicemos: Puedo ser una sustancia, a veces soy más o menos dura. El tiempo quizá me ha hecho perder alguna característica. Para muchas personas he sido una herramienta. Entonces sí, soy una piedra.

Ahora, ¿Qué sentiría si realmente fuera una roca? Es decir, esa forma inanimada, fría, pesada, irregular… Que se amontona para construir formas, que existe pero nadie observa…

Bajé del autobús y deambulé por las calles con esa idea vagando por mi mente. Pronto llegué al puerto, estaba vacío como esperaba a pesar de la hora. Estaba tranquila, mi cámara y yo podríamos tener un contacto íntimo con el hermoso mar que se extendía como una fina sábana sobre el horizonte.

Recorrí con la vista la playa, algunos botes fueron parte de mi primer objetivo, de las gaviotas ni hablar, ya que estaban indispuestas. La brisa me producía una extraña sensación de curiosidad y recordé lo que pensaba camino al muelle.

El murmullo de las olas rompiendo contra las rocas capto mi atención hipnotizándome, mis pensamientos se repetían una y otra vez en un eco ensordecedor.

—Como una roca. —murmuré.

Una corriente recorrió mi cuerpo, sentí unas ganas inmensas de fundirme con el océano, de ser parte de él. Como una roca, con ese mantra busqué un lugar cercano donde dejar mi bolso y mi cámara.

Lentamente me deshice de mi tenis, los pantalones y la chaqueta que llevaba. Sentí la tibia arena adhiriéndose a mis pies conforme caminaba. Crucé el húmedo puente de madera mientras una corriente de aire fresco rozaba mi piel, revolviendo mi ya indomable cabello.

Toqué barandal y respiré profundamente. Trepé hasta llegar al borde. Utilizando todo mi equilibrio extendí los brazos a los lados y cerré los ojos. El calor del sol, la sal del mar y la arena se mezclaban en mi alma.

Me impulsé con los dedos de los pies y la gravedad hizo el resto. Pronto abrí la puerta a un mundo distinto sin siquiera darme cuenta. Aquel líquido cristalino me envolvía grácilmente cautivándome con luces de colores que iban de un lado a otro.

Estaba maravillada con lo que podía ver, como me sentía. De pronto la oscuridad de cernió sobre mí y una corriente me arrastraba al fondo. Se me estaba olvidando respirar mientras un enorme peso me hundía cada vez más. Iba a perecer pronto, sola y asustada.

Como una roca, volví a repetir y todo se volvió negro.

Supe que estaba consciente cuando oí a las gaviotas graznar. Tomé una gran bocanada de aire, intenté moverme dándome cuenta de que no podía hacerlo. Quise gritar pero la voz se había ido. Veía todo a mí alrededor con una luz cegadora, había grandes piedras junto a mí.

Mi cerebro luchaba por procesar  lo que estaba sucediendo hasta que una ola golpeó mi rostro desconcentrándome. Sentí frío con la segunda bofetada líquida. El miedo me invadía, respiraba entrecortadamente cuando escuché la voz de dos chicas a escasos metros, al parecer se acercaban. Pronto estaría a salvo.

—Es un buen día, las olas rompen hermoso junto a las rocas de allá. —Dijo una de ellas señalando a mi dirección.

—Habrá que esperar si queremos una buena toma, ya sabes hay que ajustar el diafragma, cambiar el ISO y esperar.

Guardaron silencio y cámara en mano se sentaron a tomar fotografías. Cerca de veinte minutos después una de ellas se levantó repentinamente.

— ¡Lo logré! ¡Esta toma es maravillosa! —Exclamó saltando. Lo que me recordó la primera vez que tomé una foto después de tomar clases.

—Pensar que tenemos todo esto frente a nosotros y la gente no lo aprecia…

Medité sobre lo que aquella chica había dicho, tenía razón. Luego pensé en mis amigos, mi familia y en las demás personas que me rodeaban. Sin querer me había convertido en una observadora al margen de la vida de los demás. Me dedique a ser tan libre, que la libertad me hizo su esclava.

Así pasaron las horas, lentamente. Como una intensa fiebre, mareada entre mis propias conjeturas llegó la noche y con ella el nivel del mar aumentó. Seguramente iba a morir.

Desperté a media noche tirada a la orilla de la playa, me incorporé hasta quedar sentada. Vi mis manos, toqué mi piel nuevamente. Sorprendiéndome de lo maravilloso que podía ser volver a la normalidad.

— ¿Estas bien? — Preguntó una voz a mi derecha. Volteé rápidamente. Era un muchacho con la piel nácar, cabello azabache ensortijado. De intensa mirada canela y una sonrisa deslumbrante. — Las primeras veces es un poco molesto, pero te da el suficiente tiempo para reflexionar y cambiar algunas cosas.

—Cuando me siento solo, me dan permiso de bajar a observarlos de cerca. —La duda atravesó mi cara, señaló el cielo. — Si pudiera ser uno de ustedes no desperdiciaría mí tiempo.

— ¿Quién eres? — pregunté con voz temblorosa.

—Todo a su tiempo, ya nos volveremos a ver.

Sonrío nuevamente. Extendió sus impecables alas blancas y surcó la penumbra hasta que lo perdí de vista.

17 comentarios

Archivado bajo Adictos a la Escritura

17 Respuestas a “Sensaciones

  1. Conocí muchísimos Ingenieros Geólogos y siempre me “regañaban” cuando decía “piedra” porque roca son todas las que vemos y piedras son las piedras preciosas…Las especiales…El diamante y eso…¿Aclarada la duda? =) Dicho lo anterior, muy buen relato

  2. Karuna

    Hola Esther, tanto tiempo sin vernos.

    Me gustó la combinación que hiciste con la descripción tanto denotativa y connotativa de nuestra querida roca.

    Los sentimientos plasmados en la roca muestran más allá de un comportamiento humano. Aunque nos guste ó no, la roca no es un objeto frío, sino un elemento que forma parte de nuestra naturaleza.

    Saludos Karuna ^^

  3. original idea, me gustó mucho y ya que lo mencionaste tambien te felicito por la fotografía

    un abrazo

  4. Maria Od

    ¡Hola!¡ Genial relato! me hizo sufrir mucho, por lo incierta que iba la historia y al final ¡el final más sorprendente! un ángel salvador :)

  5. Te quedó precios, Esther^^

    Pedra, roca, tiempo… son lo mismo, y le diste sentimientos^^

    La foto es preciosa de verdad:D

  6. Una manera original de abordar la historia, me gustó mucho!!
    Me dejaste la intriga del muchacho jeje. continuará??

    Un gusto leerte!!

  7. Pues la historia está genial, la verdad es que es muy original la forma en la que la has contado. Y el final, con el chico ángel. La verdad es que dejas la intriga en el aire, si lo continúas, te leeremos. Besikos

  8. Me gustó la originalidad del relato y la forma de contarlo. Un poco triste pero es como la vida misma. Enhorabuena

  9. MUy linda historia, nos adentras en otro mundo, las sensaciones envuelven al lector.
    Gracias por visitar mi blog.
    Un abrazo Esther :)

  10. Un relato original y muy bien logrado. Saludos :)

  11. Ohh qué genial :3. Jaja, la foto es hermosa y la historia es genial, y si me dejó pensando qué pasaría si fuera una roca jaja.

  12. Yo creo que todos tenemos una piedra dentro nuestro ajaj o al menos yo la tengo,creeria que gran parte de mi es duro como una roca,hablo en lo que es sentimientos,personalidad.
    Obvio que para llegar a ser asi uno debe de tener sus motivos,yo muchas veces suelo decir “si soy bueno es por eleccion,no por naturaleza” ajajaj me han regañado varias veces por expresarme asi.
    En fin,cada uno es un mundo no? xD

  13. Hola beiia, oye me gusto mucho… El final fue inesperado pero muy hermoso… Me ha encantado mucho… :) Que bello escribes :D

  14. Hola Esther: Muy lindo tu relato, creo que el que vivas cerca del mar, hace que te inspire a escribir estas historias.
    Tengo un sobrino que es escritor y maestro, que vive allá (con pena reconozco que aún no he visitado tan hermoso lugar) se llama Julio Rovira.
    Bueno paisana, gracias por compartir tus letras.
    Con cariño: Doña Ku

  15. muy original, me gustó mucho

  16. daisy moreno

    Nena!! recuerdo cuando nos ibamos a fotografiar despues de clases!! Extraño eso..

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