Capitulo V: “Revelaciones”.

Era mi turno de ver a Armand y como lo tenía previsto era todo un deleite a la vista. Iba vestido casualmente, con unos pantalones de mezclilla gris, una camiseta blanca de cuello en “V”, la chamarra de cuero tan característica de él y unas botas café oscuro. Con el cabello revuelto y su gran sonrisa.

— Buenas noches— me saludó con esa voz grave que tanto me gustaba y un beso en la mejilla. — El tráfico está terrible, discúlpame por la demora.

—Está bien, pero creo que es un poco tarde para ir a tomar café ¿no crees?

—De acuerdo, ¿te parece si vamos a cenar?

—Me parece genial — después de cerrar,  me dio su brazo y me condujo a su camioneta.

Charlamos sobre trivialidades en el camino, cuando me di cuenta circulábamos por Madison Avenue, una de las vialidades más importantes de Manhattan. Nos detuvimos en The Carlyle Restaurant, uno de los restaurantes franceses más antiguos y elegantes de la zona.

El lugar por sí solo es impresionante, con un diseño exquisito. Al parecer Armand era cliente regular porque nos recibieron con mucho entusiasmo.

—Monsieur Armand, bienvenido. ¿La mesa de siempre? —Mi acompañante asintió y nos dirigieron a una zona especial, la iluminación tenue hacía resaltar el mármol de las paredes, el piso de madera café formaba un camino de rombos con distintas tonalidades. Había algunos cuadros de flores negras formadas por humo y unas cuantas lámparas con luz LED.

Unas cortinas del color del caramelo anunciaban la entrada al pequeño salón, al fondo había una chimenea que brindaba calor al llegar, junto a ella un piano negro de cola. En el centro se encontraba una pequeña pero elegante mesa redonda con mantelería beige y porcelana blanca.

Armand como todo un caballero recorrió una de las sillas para que pudiera sentarme y él se colocó frente a mí. El mesero llegó pronto, entre la excesiva atención de este, la suntuosidad del menú y por ridículo que parezca la pulcritud de las copas, me sentí abrumada.

El lugar era hermoso, pero no podía evitar sentir que no encajaba ahí. Después de un momento de silencio, bajo el menú que cubría su rostro y me miró con curiosidad.

— ¿Estás bien? Te has puesto pálida de pronto.

—Si, veras —carraspee un poco— me siento algo incomoda, no creas que no me gusta, de hecho es fantástico. —Los nervios tan oportunos como siempre. —Discúlpame—  me estaba levantando cuando tomo mi mano.

—Si quieres podemos irnos — Sonrió.

— ¿Enserio? Pero, planeaste esto…

—En parte, es mi restaurante favorito. Y este mi salón privado. Es muy raro que alguien me acompañe a cenar.

Ahora estaba avergonzada. Esto era como de película y yo una de esas actrices que nunca conseguían el papel principal.

—Estoy sorprendida. —dije regresando a mi asiendo.

—Ya sabes, no haces muchos amigos en el mundo de espectáculo.

— ¿Qué parece si para remediar mi torpeza ordenamos para llevar y cenamos en otro lugar?

—Me gusta tu sinceridad. —nuevamente llamó al mesero. —Deseamos ordenar. —Le dio unas indicaciones y este se fue. —Y bien, ¿A dónde quieres ir?

—Te parecerá raro, considerando que son las 9:00 pm. ¿Hacemos un picnic?

— ¿Un picnic nocturno?— asentí —Nunca he estado en uno.

—Es como acampar, sin las casas de campaña. ¿Qué te parece?

Luego de unos minutos el mesero regresó con nuestro pedido en una cesta. Salimos del lugar por una salida especial, había que cuidar del anonimato. Abordamos la camioneta y decidimos ir a  John Jay Park, aprovechando que estaría abierto toda la noche.

Unas cuantas farolas iluminaban el sendero de piedra, me tomo de la mano mientras buscábamos un lugar donde instalarnos. Escogimos un pequeño claro con vista al río.

Nos acomodamos la típica manta cuadrada que nos habían prestado. Armand descorchó el vino y me ofreció una copa.

—Espero que esto no te parezca demasiado. —Reí nerviosamente. —Por dejar los nervios fuera. —Brindó y yo lo secundé.

—Estoy muy apenada, esto… —no supe como definirlo— hubiera sido un desastre. Nunca había ido a un lugar así.

—Cita, es una cita. Prefiero que estés cómoda —me sentí emocionada— ya sabes, te debo una.

Inmediatamente recordé el concierto. Creo que me estoy yendo por donde no debo, el solo me agradece. Aunque siendo realista, cualquiera se emocionaría por esto.

La combinación de la noche con sus brillantes estrellas, el calmado río que teníamos en frente y el aroma fresco de los arboles creaban una atmosfera maravillosa. Alcance mi bolso y saque mi pequeña cámara.

— ¿No te molesta verdad?— Él negó.

—Puedes tomarme cuantas quieras, mientras no terminen en la red. Tengo un contrato que cumplir y un abogado muy importante…

—Mmm… y yo que pensaba lucrar con tu imagen. —Ambos reímos. — ¿Y esto no es muy molesto? Me refiero a tener que salir a escondidas.

—Algunas veces, todo depende. Si quieres salir con amigos o con la familia si. No sabes donde pueden estar los paparazzi.

—Nunca te he visto en las secciones de chismes en los periódicos o en las revistas.

—Eso es porque no salgo mucho. —Dio un sorbo a su vino y continuo— Me encuentro en el estudio grabando o cuando compongo estoy fuera del país.

—En  tu biografía, que aparece en la página oficial dice que te inspira la naturaleza. ¿Cómo que cosas que inspiran? ¿Todo el tiempo escribes?

— ¿Estas segura que no eres reportera? —preguntó señalándome con la copa.

—No, es solo curiosidad. Siempre le decía a Chris que cuando te conociera te preguntaría eso.

— Me inspiran las postales naturales, a veces las personas. ¿Cómo estabas tan segura de que podrías saberlo?

—No lo sé. Siempre lo creí. Muchos soñamos con conocer a nuestra banda favorita. —Me recosté boca abajo en la manta.

— ¿Cuándo comenzaste a escucharnos? Nunca he estado cerca de una fan sin que salte sobre mí.

—Tenía catorce años, escuché “She’s a mistery” una vez mientras iba en el transporte rumbo al colegio. Luego en el show de talentos “Love me back to life” ahí supe de ustedes. Desde entonces son mis favoritos.

—Increíble nos conoces desde siempre, sabes fue muy duro sacar nuestro primer disco. Siempre decían que nos faltaba algo. Incluso tocamos en el metro para darnos a conocer. Supongo que eso ya lo sabías.

Era genial que compartiera sus vivencias conmigo, sin duda era una gran experiencia. Aun me sorprendía lo sencillo que era al hablar de él, de su música.

—En mis inicios me ayudó a escribir mi primera esposa, es toda una artista. Fue mi musa mucho tiempo. Recuerdo que nos casamos a escondidas en una capilla en Las Vegas. Ahora ella es una gran amiga.

—Hablas muy bien de ella, si era tu musa ¿Por qué se divorciaron? —de repente caí en cuenta de la gravedad de mi pregunta.

—Eres muy curiosa, ¿verdad? —por un momento pensé que estaba molesto, hasta que sonrío. —Ella era libre, yo siempre lo fui…Ella amaba sus pinturas y yo mi música. Hubo un momento en el que no pudimos estar juntos. Nos dimos cuenta de que solo éramos amigos. —Bebió el resto de su copa.

—Es difícil terminar una relación de mucho tiempo. —Recordé a Andrew.

—Sí, era lo mejor para los dos. ¿Te parece si cenamos?

Sacó de la cesta la comida que estaba dentro de unos toppers blancos con el logotipo del restaurante, un par de platos, servilletas de tela y los cubiertos. Sirvió ambos platos.

—Espero te guste la cena que escogí. Es el mejor platillo del lugar. —Rellenó las copas, me entregó la mía y me ruborice al notar la poca distancia entre nosotros.

—Gracias— probé un trozo de carne — mmm… esto sabe delicioso, ¿puedes explicarme el menú?

—Es Chuleta de Ternera asada con jugo de Riesling (Uva Blanca) y una Ensalada César especial – señaló cada parte del menú— Por cierto, ¿a tu novio no le molesta que estés aquí?

—Rompí con el hace unos meses, es decir el termino conmigo… Da igual. —dije entre nerviosa y triste. Entre tantas cosas no imaginé que pudiera preguntar eso. Bajé la mirada.

—Disculpa —levantó mi rostro — no fue mi intención hacerte recordar un momento así.

—No te preocupes, estoy bien.

Se instaló el segundo silencio incomodo de la noche, así que nos dedicamos a disfrutar del sabor de la cena, cada quien por su lado. No era momento para ponerme triste, después de todo ¿Cuántas noches cenaría con Armand? Solo hoy.

—Estoy bien, es solo que no hablo a menudo de él. Rompimos de una manera un tanto especial, estuve a punto de comprometerme. Estuvo viviendo un tiempo en Seattle. Todo estaba bien, al menos eso creía.

—Y el chico en cuestión…

—Andrew —respondí.

—Andrew ¿te engaño? —hizo una pausa— Perdón, no quería ser tan rudo…

—Algo así, en realidad no lo se. Me cambió por una modelo. —sonreí con nostalgia.

—No hay que fiarse de las modelos, a mi me dejó una. No sé que tipo de relación tenías pero no debió dejarte. Eres una chica muy linda y agradable. Yo no lo hubiera hecho. —habló tan rápido que apenas pude captarlo.

—Gracias Armand. A decir verdad, desde entonces tampoco las soporto y pensar que tengo que trabajar con una…

—Ven acá. —Extendió sus brazos para que me acercara.

Me puse de rodillas mientras el me abrazaba. Acarició mi cabello y me hizo sentir mucho mejor. Pensé en que me gustaría quedarme así mucho tiempo, en esa calma que el me brindaba.

Continuamos comiendo cuando me soltó. Seguimos hablando sobre nuestras vidas, largo y tendido hasta que nos dimos cuenta que era la una de la mañana.

—Creo que es tiempo de que te lleve a tu casa, apenas es martes y tú tienes trabajo. Los artistas dormimos hasta tarde.

Reímos nuevamente, con él podría hacer de esto una costumbre. Recogimos todo, tiramos la basura en su lugar, casi para salir del parque comenzó una ligera llovizna. Habíamos dejado la camioneta a unas cuadras, era seguro que llegaría mojada.

—Ponte esto —Armand me sacó de mis pensamientos pasándome su chaqueta para que me cubriera. —No quiero que te enfermes por mi culpa.

Tomó nuevamente mi mano y corrimos todo el trayecto en silencio. Me abrió la puerta y rodeo el vehículo. Lo encendió y puso la calefacción.

— ¿Estas bien? —tocó mi cabello húmedo.

—Si y ¿tu? Estas mojado.

—Soy un hombre fuerte puedo resistir esto. —fijó la vista en el volante y comenzó a conducir.

De vuelta a casa le conté sobre mi afición a Elvis, la cual compartíamos. Me habló de su primera guitarra y como conoció  a Dann que era su mejor amigo.

Algunas veces perdía el hilo de la conversación por observarlo. Si bien, se veía atractivo con la chaqueta puesta, sin ella y mojado nadie en su sano juicio dejaría de verlo.

El tiempo pasó muy rápido, cuando me di cuenta estábamos frente a mi casa. Bajamos de la camioneta y corrimos a la entrada, gracias al clima conspirador. De verdad, gracias.

—Lo pasé muy bien esta noche, gracias. Te devuelvo tu chamarra. —Hice el ademán de quitármela, él lo impidió.

—Luego volveré por ella, espero verte pronto. — Besó mi mejilla y se fue.

La oscuridad de mi casa me pareció maravillosa, dejé el bolso en la entrada y me dirigí a las escaleras donde me esperaba Chris en pijamas y con una radiante sonrisa.

— ¿Y esa chaqueta? Seguro la compraste en la exclusiva tienda de Armand.

—Es un préstamo, la devolveré tan pronto como pueda.

—Claro, tan pronto como quieras verlo.

—Sí, también eso. —Respondí sonriendo —Es tarde iré a dormir.

El día siguiente amanecí muy contenta, con nuevas ideas rondando por mi mente, presentía que iba a ser un buen día hasta que me topé con mi jefe a media mañana.

—Los próximos dos días hay sesión con nuestra modelo principal. Tienes que lidiar con ella, Geo no quiere a ninguna otra.

Estaba a punto de rebatir cuando lo noté un poco nervioso. Pensé en mi amiga y me dirigí a planear los próximos días. En la sala de juntas estaba Chris interrogando a Karol.

— ¿Cómo? ¡Se divorciaron solo porque sí!

—Sus planes eran distintos a los míos y nuestras vidas no encajaban como al principio. Era algo que tenía que pasar.

— ¿No era el amor de tu vida? —Insistió mi amiga — ¿Por qué no luchaste por el?

—Al principio lo pensé. Años después me di cuenta que siempre estuve enamorada de un amigo suyo. Pero el no mostró interés en mí…

— ¡No lo puedo creer! Deberías escribir un libro.

—Chris, deja de acosar a Karol —dije nada más al llegar. —Veremos a la modelo principal los dos siguientes días.

— ¿No te agradan las modelos verdad? —preguntó Karol al notar mi molestia.

— ¡Para nada, si una le robó al novio!

— ¡Christina! —le mande una mirada asesina. Estaba impactada.

—Ok, lo siento. Pero eso pasó. Quiero que lo superes rápido.

Mi amiga era una boquifloja cuando se sentía en confianza. Debería estar molesta, pero ella tenía razón. Luego recordé que nuestra jefa estaba ahí. Y no supe que decir.

—Oh, ya veremos que hacer para que no estés mucho con ella.

— ¡Eres lo máximo! —gritó Chris.

—Karol sí, porque otras tienen influencias y no las usan…

Jamás me había dado tanta risa ver a mi amiga en aprietos, pero tenía que darle una lección.

—Es…—tartamudeó— no quería contarle tu vida amorosa. Además recién estamos saliendo.

—Ajá, ¿hace cuánto? ¿Un mes? —pregunté, ella asintió. —Menos mal, que apenas empiezan a salir… —nótese el sarcasmo.

Karol nos miraba intermitentemente, sin entender nuestra conversación absurda.

—Ella sale con John. —Sentencié. Ambas me vieron como si tuviera un tercer ojo en la frente. —Estamos a mano amiga.

—Eres una desgraciada.

—Ustedes no pierden el tiempo ¿cierto, niñas?— luego se quedó pensativa.

Ambas nos habíamos avergonzado delante de nuestra jefa inmediata. Al darme cuenta pensé que el empleo de Chris corría peligro si alguien más se enteraba de esta situación. Eso me pasa por hablar antes de checar mi entorno.

Me levanté rápidamente a cerrar la puerta, me asomé y al no ver a nadie regresé. Suspiré antes de comenzar a hablar. Tomé la mano de mi jefa.

—Karol, veras… —me detuve para buscar las palabras adecuadas. — nosotras somos un tanto…  Decimos cosas que no deberíamos decir. —Vi a mi amiga. —Por favor no le digas a nadie lo de John, no quiero que la despidan.

—No diré nada porque no conozco la “política de relación” entre empleados. Pero hablaré muy seriamente con él… —y salió de la sala de juntas.

Chris y yo nos volteamos a ver confundidas, algo estaba “mal” con la relación que tenía mi amiga. Deseaba de todo corazón equivocarme. Pasó el día y no volvimos a ver a Karol.

Estuve inquieta las horas previas a la cita con la modelo, no pude dormir, tomé más café del que acostumbraba, incluso chocolate que solía excluir de mi dieta semanal para evitar la hiperactividad.

Incluso faltando diez minutos iba y venia por la sala de juntas como león enjaulado, hasta el fotógrafo al que no conocía demasiado me miraba extraño.

Llegó la hora pactada y la susodicha no llegaba. Así se escapó mi día, en una espera infructuosa. No hubo aviso ni nada. Estaba más que indignada, podía haber tenido otra comisión más “provechosa” para el proyecto.

—Estamos mejor así—dijo mi amiga —con el genio que te cargas, no hubiera salido nada bueno.

Ella tenía razón. Los próximos días pasaron igual. No había una respuesta. Busqué a John, pero estaba ocupado o no estaba en la empresa. Le dejé varios mensajes a Karol en su teléfono, también estaba desaparecida.

Mi mal presentimiento se estaba cumpliendo y no solo era algo laboral, estaba segura. Chris iba y venía, tanto en la oficina como en casa, celular en mano intentando contactar a su novio.

Decidí que el fin de semana lo pasaría con ella, sentía que me necesitaba aunque no lo dijera. Sentía que se estaba alejando y no podía dejarla sola.

El sábado, a media mañana llamó Armand. Preguntó por mi proyecto, por la modelo ausente. Le conté sobre Chris, si bien, no nos conocíamos demasiado, le tenía confianza y necesitaba una opinión masculina.

—Tengo miedo — mi inseparable se veía muy triste — ¿y si no es quién dice ser?

—Explícate, ¿Hay algo que no te cuadra? —dije mientras probaba mi cappuccino de vainilla y le tomaba la mano para caminar por la rivera del río.

—Siempre está como ausente, pendiente de su teléfono. Antes de que  fuera a casa, cancelo dos de nuestras citas. Además siempre nos veíamos fuera del trabajo.

—Bueno, tú sabes que el celular es un tercer brazo para nosotros. Seguramente tenía muchos pendientes, por el gran proyecto. —intenté convencerla a pesar de que ni yo creía en esa excusa.

Podía imaginarme mil y un razones para su comportamiento, pero no quería alarmar a mi amiga.

—Va a haber una fiesta pronto, una de esas grandes. Como los Oscares, pero para premiar a las agencias de publicidad. Pensé que me pediría que lo acompañara, y como no lo hizo. Me ofrecí para ir. Entonces me dijo que no iría.

—Karol me comentó algo, creo que hay un premio para la agencia.

— ¿Crees que voy muy rápido?

—No estoy segura de ello, ¿cómo empezó todo?

—No fue tan mágico como lo tuyo con Armand. —le dirigí una mirada para que no se extraviara en el tema — Cuando te dimos vacaciones, pasaba mucho tiempo con el. Notaba como me miraba y se acercaba de apoco. —Suspiró — Tres días después de mandarte a casa, me besó en el estacionamiento. Luego, le pedí que saliéramos.

—Creo que es un poco rápido. ¿Oficialmente tienen una relación?

— Pues no somos novios. Porque ninguno lo preguntó. Además sabes que no me gusta sentirme atada.

—Que Martín fuera un canalla no quiere decir que todos los hombres sean iguales. —Él fue su primer y único novio. Desde entonces no tomaba a nadie enserio. Rentamos unas películas y pasamos el resto del fin de semana en casa.

La siguiente semana estuvimos en la oficina, cambiando en plan de trabajo para no incomodar a la única y exclusiva modelo que representaría el proyecto. Estaba molesta por ello y sin jefes con los cuales arreglarlo.

El miércoles Armand volvió a llamar. Entre tanto ajetreo me había olvidado un poquito de él. Me invitó a un evento que tendría el viernes, acepté.

8 comentarios

Archivado bajo Ecuación de Amor

8 Respuestas a “Capitulo V: “Revelaciones”.

  1. Este capitulo se lo quiero dedicar a mi nena Daisy, cariño te adoro, gracias por todos los momentos que hemos vivido; has demostrado ser una AMIGA con todas sus letras te quiero como a la hermana de sangre que no tengo u.u Ahora que partes rumbo a Los Angeles quiero desearte lo mejor, espero que disfrutes mucho esta nueva etapa que esta por comenzar, ojala que pronto puedas decirme que estas practicando fotografía como tanto te gusta. Y bueno, uff me pongo chipil hahahaha Ya sabes que estoy con los brazos abiertos para ti, en todo momento. Y bueno yo tampoco soy muy afecta a las despedidas, pero suelo ser algo melosa. Te adoro preciosa.

  2. Wow que capitulo :O. Su chaqueta *-*… y no sé qué pensar sobre lo de John y Karol desaparecidos waa =O. Y wiii evento con Armand xD :3.

  3. Algo que me gusta mucho de tu historia son los detalles que le agregas,como los nombres de los lugares,las etiquetas que llevan las cosas ajaj sin dudas te esforzas mucho en hacer esto.
    Este cap comenzo con escenas super lindas pero al final termino cayendo en situaciones no muy agradables,pff a quien no le ha pasado que tiene la oportunidad de pasar un momento maravilloso y al otro dia o a las pocas horas de eso ya todo cambia y esa sonrisa se nos borra.
    Muy buen cap como todos Punkie! como siempre al final nos dejas con la intriga y solo nos queda esperar ajajaj

  4. Hola peque, muy buen capitulo, anoche lo lei pero ya no lo terminé asi que hoy lo acabé de leer, me quede impactada D: mucho suspensooo!! Me vuelve loca, jaja, pero sabes bien donde cortarle para mantener a uno en la zozobra y esperar el nuevo capitulo, lo espero con ansias… con un ataque de ansiedad… jajaja… Buenisimo, mis respetos querida, me quito el sombrero y te aplaudo de pie… Un saludo beiia ^^

  5. Dulce Cautiva

    Hola guapa!, vengo por un par de razones:

    Una: Para saludarte y desearte un lindo día.

    Y dos: Para informarte que el Sábado 25 fue el primer aniversario del club al que perteneces y que para celebrarlo he organizado un concurso/sorteo:

    http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/2012/02/hoy-es-el-primer-aniversario-del-club-y.html

    Espero que te animes a participar.

    Saludos y hasta otra!, muak!

  6. Daisy Moreno Alpizar

    D: awww no lo había leído pero uff!!! interesante y otra sip me siento algo rara sin “vida social” empezar de nuevo y así pero ps si se que me ira mejor aquí y gracias nena, sabes que también te quiero y aprecio :) en alguna parte de la Tierra nos encontraremos!

  7. D.C. López

    Hola de nuevo princesa!, vengo a decirte que me alegra mucho saber que al final te has animado a participar en el concurso/sorteo que tengo en activo en el club, t deseo mucha suerte con el mismo! >.<

    Aprovecho para aclarar tu duda. Decirte que cómo no puedes seguir a las autoras de los libros x los que participas, que me parece bien que entonces las sigas por medio de sus cuentas facebook y que anuncies aquí el concurso en una entrada, ok?.

    Ah!, y no olvides enviarme un email con el enlace de la entrada donde hayas promocionado el mismo y tu perfil de facebook para comprobar k sigues a tus compis correspondientes.

    Y eso esto todo querida, un besito reina y feliz comienzo d semana!, muak!

  8. Pingback: Capitulo VI: Reencuentros -Primera parte- | Esther Van Castle y sus Historias Románticas

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